Señor Jesús, te contemplamos con amor y reverencia a pocos días de la fiesta de tu Bautismo, que
es una celebración de esperanza para todos nosotros, que somos pecadores. Tenemos esperanza porque Tú te has hecho uno de nosotros, caminando a nuestro lado con amor infinito.
Tantas veces experimentamos la fuerza del pecado, nos sentimos vulnerables y nos faltan las fuerzas, pero sabemos que no estamos solos. Nos llegan al corazón las palabras que nos dice a cada uno el Padre Bueno todos los días desde que nos bautizamos: “Tú eres mi hijo amado; tú eres mi hija amada”.
Señor Jesús, que seamos portadores de tu presencia y tu amor, que seamos sembradores de la luz de la esperanza a través de signos concretos, especialmente para quienes están atravesando situaciones difíciles, para los más pobres y frágiles.
Así sea
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