Queremos comenzar el año a tus pies en el Sagrario, Señor, contemplándote y meditando en el don de la esperanza que nos has dado.
Danos la fuerza para hacer crecer ese don, para que podamos comprender la estabilidad y la seguridad que poseemos si nos encomendamos a Ti, Señor Jesús, aun en medio de las aguas agitadas de la vida.
Viviremos tempestades, lo sabemos, pero nunca podrán prevalecer, porque estamos anclados en la esperanza de tu gracia, que nos hace capaces de vivir en Ti, Jesús, superando el miedo y caminando sin perder de vista la grandeza de la meta a la que hemos sido llamados, el cielo.
Señor, aumenta y fortalece en nosotros la esperanza.
Amén
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