Hoy, Señor, acudimos a ti para alabarte, para reconocerte como lo que eres, el único eterno Dios vivo y verdadero, para llenarnos de la esperanza que nos da sabernos protegidos por tus brazos amorosos y sentir cómo nos guías como Buen Pastor preocupado siempre por sus ovejas.
Te bendecimos y te alabamos porque te has quedado entre nosotros como el Dios amigo y hermano. Gracias, Señor, pues nos has dado a conocer a tu Padre y su designio de amor; nos has entregado a tu Espíritu, Señor y dador de vida, y por tu presencia encarnada en tu Cuerpo y tu Sangre, para hacer posible que alcancemos la libertad de los hijos de Dios con tu entrega.
Nos sentimos fortalecidos con tu gracia y tu cercanía. Toca nuestro corazón para que no dejemos de ser fieles a tu mandato de amor y al compromiso de anunciar tu Palabra y construir tu Reino.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.