El ángel Gabriel nos cuenta el momento en el que María con su sí, cambió la historia de la humanidad
¡Soy el ángel Gabriel, mensajero del Señor!
¡Hoy quiero contarles sobre un día muy especial! El día en que Dios me envió a Nazaret de Galilea para llevar el mensaje más importante de todos.
Debía anunciarle a una joven llamada María, comprometida con José, ¡que había sido escogida por Dios para ser la Madre de su Hijo!
Al llegar a su casa entré y la saludé diciendo:”¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!”. Sorprendida al oír estas palabras, se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Con profunda emoción le dije: “No temas María, Dios te ha elegido. Tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo de Dios. Reinará por siempre y su reino no tendrá fin”.
Llena de asombro, preguntó:¿Cómo puede ser esto, si no estoy casada?
Le expliqué entonces: “el Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su gloria. ¡Por eso, el niño será Santo y llamado Hijo de Dios!”.
Le conté que, “también su prima Isabel, a pesar de su vejez, tendría un hijo y se encontraba ya en el sexto mes de embarazo”. ¡Porque para Dios, nada es imposible!
Después de escucharme, con humildad, María me respondió: “Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí como has dicho”.
Con su “sí”, María aceptó la voluntad de Dios, “ser la Madre de Jesús” y nos enseña a imitarla. Por ello, aunque a veces no comprendemos los planes de Dios en nuestras vidas, confiamos como Ella, ¡descubriremos que todo tiene un propósito maravilloso!.
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