Oh, Jesús, presente en el Santísimo Sacramento, venimos a adorarte porque en Ti encontramos la verdad, la paz y la vida eterna.
Ilumínanos, Señor, para abrir nuestro corazón y comprender cuál es la esperanza a la que nos llamas. Abre nuestros ojos y nuestros oídos para que podamos verte y escucharte a Ti en cada persona que tiene hambre, frío y miedo.
Señor, que para mostrarnos tu gran amor quisiste que Nuestra Señora de Luján se quedara con nosotros para siempre como Madre de nuestro pueblo, Madre de la esperanza, de los pobres y de los peregrinos, te pedimos que junto a ella, podamos vivir cada vez más unidos como hermanos, amparados bajo su manto y encontrando en sus manos alivio y fortaleza.
Jesucristo, confiamos en tu infinita misericordia y en la intercesión de tu Madre.
Amén
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