Quiero encontrarme contigo, Jesucristo Sacramentado y quiero adorarte con confianza y devoción, con todo mi ser y con toda mi atención.
Que en esta relación personal y tan significativa que me regalas pueda recibir la capacidad de escucharte y la docilidad para seguirte.
Señor, te pido que me ayudes a descubrir aquello que me separa de Ti. Con tu poder y tu gracia hazme tener un corazón libre de quejas y amarguras, que pueda descubrir lo mejor en cada situación y de cada persona.
De la mano de tu dulce Madre, quiero acompañarte, Jesús, y aprender de Ti con sencillez, para que mi vida y mis acciones hablen mucho más de Ti que de mí.
Amén.
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