María, Madre de la Iglesia, muéstranos cómo buscar a tu Hijo y dejarlo ser el Señor de nuestra vida
Señora mía, Madre querida, quiero encontrarme contigo en oración para que tú me enseñes y me acompañes a recibir al que nos ha prometido Jesús, al Santo Espíritu de Amor.
Mi alma comienza a susurrarte amorosamente un Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo… Sí, Madre, el Señor es contigo y eres llena de gracia…, esa gracia que enamora al mismo Dios, y que sembró en tu alma el Espíritu Santo. Tú lo conoces bien, Señora, háblame de Él.
Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, siempre dócil al Espíritu de Dios, mi corazón te busca, y tú, siempre atenta, llegas a mi alma y me enseñas, y me amas.
Madre, que todos tus hijos e hijas seamos luz y que nuestro testimonio anime a muchos a buscarte en tu ternura.
María, Madre de la Iglesia, muéstranos cómo buscar a tu Hijo y dejarlo ser el Señor de nuestra vida.
Amén
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