«Día de la Independencia de Colombia»
Evangelio según san Lucas 10, 38-42
EN aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 20 de Julio de 2025
En este domingo, como en todos los domingos, queremos nosotros centrar nuestro corazón en Cristo Jesús, sentirnos su pueblo, su familia, honrarlo con nuestra vida, recibirlo en su palabra. Además, hoy oramos por nuestro país. Es el día de Independencia. Oramos para que Colombia encuentre caminos de reconciliación y de paz.
Señor,
¿quién puede hospedarse en tu tienda?
El que procede honradamente
y practica la justicia
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua.
Jesús es acogido en una casa, en una familia. Marta y María, toda su familia acoge al Señor Jesús, que llega a la aldea donde ellas viven, que llega a las familias de cada uno de nosotros.
Hoy domingo, es un domingo para acoger al Señor Jesús en nuestra vida, para acogerlo en nuestra familia. Y la hospitalidad que le ofrecemos al Señor Jesús se convierte en bendición para cada uno de nosotros.
También hoy la primera lectura del libro del Génesis, capítulo 18, nos muestra a Abraham y su esposa Sara, que acogen a tres visitantes. En últimas están acogiendo al mismo Dios. Qué hermoso que nosotros cultivemos la virtud de la hospitalidad, que no seamos una familia de puertas cerradas por miedo.
Ciertamente hay que tener seguridades, ciertamente hay que tener prevenciones, pero no podemos perder esa dimensión hospitalaria, acogedora, fraterna, de puertas abiertas, de corazón abierto. Y si lo hacemos con Cristo, lo hacemos con nuestros hermanos.
Acoger a Cristo, acogiendo al hermano, eso produce esperanza. Qué bueno que alguien que se siente solo se sienta acogido. Qué bueno que alguien que está triste se sienta hospedado en la alegría, en la bondad del otro. Qué bueno que las palabras que nosotros le ofrecemos a quienes nos visitan sean palabras que reconstruyan la vida.
La hospitalidad produce esperanza. La acogida del hermano nos lleva a acoger al mismo Cristo. En este domingo queremos acogerte, Señor, y en esta semana también. Y acogiéndote en los hermanos, queremos recibir las bendiciones de tu presencia en nuestro corazón y en nuestra familia.
Que el Señor nos bendiga y acompañe
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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1 comentario
FELIZ DIA DE LA INDEPENDENCIA!!!!!!Graciela Sventurati de Montevideo Uruguay