«Dios, es el Dios que nos busca»
Evangelio según San Lucas 15, 1-10
EN aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de ustedes que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
“¡Alégrense conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“¡Alégrense conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.
Les digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».
Transcripción de La Voz del Pastor del 14 de Septiembre de 2025
Hoy, estamos concluyendo la semana por la paz en Colombia. Que haya dejado abundantes frutos en nuestra conciencia y en nuestra sociedad para respetarnos unos a otros. Hoy es el día del migrante también. Que el Señor nos permita acoger a los que buscan calidad de vida en otros lugares. Que el domingo sea el domingo de la fraternidad.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
El capítulo 15 de san Lucas es maravilloso, es hermoso. Es el capítulo de la misericordia del Señor. Es la misericordia, el gran mensaje. Y tiene tres parábolas. la parábola de la oveja perdida que es buscada, la parábola de la moneda perdida que es buscada por una mujer, y luego la parábola del hijo que se va de la casa y el padre que lo espera y lo acoge nuevamente en el seno de la familia.
Tres mensajes, quisiera destacar de este capítulo 15 para nuestra vida.
Primero: Dios, es el Dios que nos busca como a la oveja perdida, como a la moneda perdida. Dios, es el Dios que nos espera a sus hijos e hijas, para que después de incluso hacer mal uso de la libertad, podamos retornar al ambiente de la casa y ser acogidos con amor. Ese Dios con nosotros, es el Dios de la ternura, es el Dios de la misericordia, es el Dios que no condena, es el Dios de la bondad.
Segunda enseñanza: En todos los escenarios de las tres parábolas que encontramos en el capítulo 15 de san Lucas, vamos a ver la alegría. La alegría del pastor que encuentra la oveja y la lleva de nuevo al rebaño. La alegría de la mujer que buscó la moneda y finalmente la encontró. Y la alegría del papá que hace fiesta por el retorno de su hijo. Todo porque ha sido encontrado con vida, es decir, encontró el camino de la vida plena, de la conversión. Y eso es lo que Dios quiere. Dios se alegra con nuestra vida. Dios se alegra con nuestra conversión. Dios quiere que nosotros retornemos a él todos los días.
La misericordia nos llama, no por miedo volvemos a la casa del Padre, volvemos por amor, porque sentimos que la puerta de su corazón está abierta siempre para nosotros.
Que en esta semana nosotros podamos vivir también la misericordia en todas las relaciones humanas. Y que el Señor nos bendiga y acompañe.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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