Los pastorcitos de Fátima, no recuerdan que los niños también podemos ser santos. Solo debemos amar a Jesús.
¡Queridos niños, soy Francisco Marto!
Y yo soy Jacinta Marto.
Queremos contarles algo maravilloso que vivimos: ¡las apariciones de la Virgen María en Fátima, Portugal!
En el año 1917, cuando teníamos 9 y 7 años, la Virgen María se nos apareció seis veces, del 13 de mayo al 13 de octubre, siempre el día 13 de cada mes.
Nos pidió tres cosas muy importantes:
✨ Rezar el Rosario todos los días
✨ Ofrecer sacrificios por los pecadores
✨ Pedir por la paz en el mundo
Yo, (Francisco), veía a la Virgen, pero no podía oírla. Mi prima Lucía me contaba lo que Ella decía. Me gustaba rezar en silencio y consolar a Jesús.
Y yo, (Jacinta), ofrecía todo por amor a Dios y para que muchas personas se convirtieran.
Tanto Jacinta como yo, caímos enfermos y ofrecimos nuestros dolores con amor.
La Virgen nos prometió que nos llevaría pronto al cielo… ¡y así fue!
Cada 20 de febrero la Iglesia celebra nuestra fiesta.
Recuerden: No lo olviden, ¡los niños también pueden ser santos! Solo debemos amar a Jesús.
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