En el Domingo de la Divina Misericordia, establecido oficialmente por Juan Pablo II en el año 2000, el Papa León XIV recuerda que la fe necesita ser alimentada y sostenida y por ello la Eucaristía dominical es indispensable.
Seguimos en tiempo de Pascua, celebrando la Resurrección de Jesús y el Evangelio de este domingo presenta la aparición de Jesús resucitado al apóstol Tomás. “El hecho ocurre ocho días después de la Pascua, mientras la comunidad está reunida, y es allí donde Tomás se encuentra con el Maestro, quien lo invita a mirar las marcas de los clavos, a meter la mano en la herida de su costado y a creer” dice el Papa en este segundo Domingo de Pascua e insiste: “Es una escena que nos hace reflexionar sobre nuestro encuentro con Jesús resucitado”.
Creer no siempre es fácil
Asomado desde el balcón del Palacio Apostólico, el Papa ha subrayado que la fe no es siempre sencilla: “Ciertamente, creer no siempre es fácil. No lo fue para Tomás y tampoco lo es para nosotros”, recordando que la fe “necesita ser alimentada y sostenida”. En este sentido, León XIV ha explicado el significado del domingo en la vida cristiana como el “octavo día”, en el que la Iglesia se reúne para celebrar la Eucaristía:
“En ella escuchamos las palabras de Jesús, oramos, profesamos nuestra fe, compartimos los dones de Dios en la caridad, ofrecemos nuestra vida en unión al Sacrificio de Cristo, nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre, para luego ser, también nosotros, testigos de su Resurrección, como lo indica el término “Misa”, es decir, “envío”, “misión””.
La Eucaristía dominical es indispensable para la vida cristiana
Antes de su viaje a África, que dará inicio mañana 13 de abril, el Papa ha querido conmemorar a los mártires de Abitinia que “no podían vivir sin la Eucaristía”:
“Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucaristía, respondieron que no podían vivir sin celebrar el día del Señor. Es ahí donde se nutre y crece nuestra fe. Es ahí donde nuestros esfuerzos, aunque limitados, por la gracia de Dios se funden como acciones de los miembros de un único cuerpo —el Cuerpo de Cristo— en la realización de un único gran proyecto de salvación que abarca a toda la humanidad”.
León XIV explica que es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en “manos del Resucitado” y así nos convertimos “en testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz”.
La invitación del Papa a ir a Misa
Antes de rezar a la Madre del Cielo, el Papa ha hecho un llamamiento a la participación fiel en la Eucaristía en un mundo que “tanto necesita la paz”. “Esto nos compromete más que nunca a ser asiduos y fieles a nuestro encuentro eucarístico con el Resucitado”, ha señalado, “para salir de él como testigos de la caridad y portadores de la reconciliación”.
Fuente: Vatican News
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