Juan el Bautista, nos recuerda que por el Bautismo nos convertimos en hijos muy amados de Dios y nos hace parte de su gran familia, ¡la Iglesia!
Queridos niños, soy Juan el Bautista, primo de Jesús.
Hoy quiero contarles acerca del día en que ¡el cielo se abrió! ¡El bautismo de Jesús!
Dios me eligió desde antes de nacer para una misión muy especial: preparar el camino para la llegada del Salvador. Por eso, bautizaba a las personas en el río Jordán.
Un día llegó Jesús. ¡Cuando lo vi, supe en mi corazón que Él era el Hijo de Dios!
Me pidió que lo bautizara, pero yo le dije:
“¡Soy yo quien debería ser bautizado por ti!”.
Jesús insistió, y entonces lo bauticé…
Al salir del agua, el cielo se abrió y el Espíritu Santo bajó en forma de paloma, y se escuchó la voz del Padre que decía:
“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.
Este fue un momento muy importante, porque fue el inicio de la misión de Jesús en la tierra, ¡anunciar el amor de Dios a todos! Jesús quiso ser bautizado para dar ejemplo de obediencia y humildad.
La Iglesia celebra este hermoso momento, el domingo, después de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la fiesta del Bautismo del Señor.
Recuerden: ¡el Bautismo nos hace hijos muy amados de Dios, y nos hace parte de su gran familia, la Iglesia!
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