Don Bosco nos enseña a ser siempre buenos amigos y ayudar a quienes más lo necesitan.
¡Hola chicos! Soy Don Bosco, y quiero contarles un poco de mi vida.
Desde niño, siempre quise ayudar a los demás, especialmente a chicos de la calle que no tenían familia o un lugar donde vivir.
Cuando crecí, me convertí en sacerdote, fundé una comunidad llamada “Salesianos”. Cuidábamos a los jóvenes que necesitaban amor y apoyo. Abrimos escuelas, oratorios y hogares para niños necesitados. Les enseñamos a leer, escribir y muchas cosas útiles para su futuro.
Siempre les decía que Dios los amaba y que eran muy especiales. Trataba de hacerlos sonreír y les daba palabras amables.
Tenía sueños que me ayudaban a saber cómo ayudar a los chicos. En uno de ellos, vi a un grupo de chicos difíciles que se volvieron buenos. A partir de ese sueño, decidí ayudar a los niños que tenían problemas y guiarlos por el buen camino.
A lo largo de mi vida, cuidé de miles de niños y jóvenes. Les di un hogar, educación y, sobre todo, mucho amor. Hoy en día, los Salesianos siguen haciendo mi trabajo en todo el mundo, ayudando a chicos como ustedes a tener una vida mejor.
¡Sean siempre buenos amigos y ayuden a quienes más lo necesitan!
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1 comentario
Muy marcadas sus enseñanzas! nunca se me olvidara lo aprendido.