Habitaremos en Él (Apocalipsis 12)
En la Eucaristía recordamos que somos Iglesia, y es en la Iglesia donde crecemos, incluso cuando somos perseguidos y calumniados, como nos tocó vivir en estos tiempos de tantas calumnias y tantos martirios digitales o comunicacionales.
Sin embargo, la Iglesia sigue, porque su fuerza es la Eucaristía.
En este camino eucarístico terminamos recordando que somos de Cristo, estamos en Cristo y vamos hacia Cristo. Por ello, terminamos con esta oración final:
Oración final
Jesucristo, Señor de la vida y de la historia,
del pasado, presente y futuro de nuestras vidas y de nuestra Iglesia.
Gracias por quedarte en la Eucaristía, presencia viva y eterna,
te pedimos que nos ayudes a vivir la vida día a día
con esperanza alegre y sabiéndonos acompañados de María.
Es la Eucaristía alimento para los que caminamos,
pero remedio para los que han caído o se han manchado,
porque Tú nunca te alejas de un corazón arrepentido
y siempre muestras que hay oportunidades para quien se ha convertido.
En tus manos ponemos nuestras vidas y, cuando te comulgamos,
nos unimos eternamente a Ti, Dios vivo y que da vida.
Amén