El llamado (Jeremías 1, 1-7)
La Eucaristía es alimento, pero también presencia viva. Es en su presencia amorosa que te llama y te invita a vivir una experiencia única con Él.
La experiencia de sentirse hijo de Dios es saberte invitado a que, en esta vida, tenés una misión y tenés un envío. No viniste a solo vivir, sino a hacer para vivir, y vivir de lo que hacés, así terminás siendo en Él.
Tómate un momento: Escribí en algún lugar o en tu celular a qué te sentís hoy llamado.