Una advocación entre dos mundos
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos Señor, Dios Nuestro +
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +
Oración inicial
¡Oh Virgen de la Candelaria!, guía nuestros pasos y alivia nuestras cargas. Protege a nuestras familia y seres queridos. Que tu luz disipe la oscuridad que pueda rodearnos, y que tu amor maternal nos brinde consuelo en momentos de aflicción. Escucha nuestras plegarias y ruega por nosotros, para que podamos expresar la paz que solo Dios puede dar. Amén.
Lectura bíblica del tercer día:
“María dijo entonces: mi alma canta la grandeza del Señor” Lucas 1, 46
La advocación mariana de la Virgen de la Candelaria o Nuestra Señora de la Candelaria, tuvo su origen en las islas Canarias, en Tenerife, España. Según la tradición, que se remonta al siglo XIV, dos pastores guanches, aborígenes de la isla, encontraron una imagen de la Virgen María mientras pastoreaban su rebaño. Este descubrimiento fue considerado un acontecimiento milagroso, y la imagen fue venerada por los guanches como símbolo de protección y guía espiritual.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de la Candelaria en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Nuestra Señora de la Candelaria:
Danos la luz de la fe, que nos ayude a seguir los pasos de tu Hijo.
Danos la luz de la esperanza, para vivir el Evangelio a pesar de las dificultades.
Danos la luz del amor, para reconocer y seguir a Cristo que vive en los hermanos.
Danos la luz de la verdad, para descubrir el mal que nos esclaviza y rechazarlo.
Danos la luz de la alegría, para ser testigos de la vida nueva que Dios nos ofrece.
Madre de la luz, tómanos de la mano, ilumina nuestro camino, muéstranos a Jesús.
Amén
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +