Patrona celestial ante Dios
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Madrecita de Luján, que acompañas mi caminar, a ti acudo con confianza, en Dios pongo mi alegría y mi pesar. Tú, que conoces mis alegrías, ayúdame a dar gracias siempre. Tú, que estás conmigo en mis penas, no te apartes de mí. Tú, que eres Madre de todos, enséñame a ser hermano y prójimo del necesitado. A ti encomiendo mi vida, mi patria y mi familia. Amén.
Lectura bíblica del noveno día:
“Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: éstos son mi madre y mis hermanos” Mateo 12, 49
En 1887 se coronó a la Santísima Virgen como “Nuestra Señora de Luján” y se la consagró como la Virgen representativa de la feligresía católica argentina. En Luján, la Virgen entró en la historia del pueblo argentino, como patrona de ese país. Ella comenzó como esta patria, humildemente, desde los más pobres.
Fueron pasando los años y con esa atracción de Madre, congrega cada 8 de mayo a todo un pueblo y a hermanos de países vecinos, siendo una de las devociones más populares.
En 1998, el Papa Juan Pablo II visitó Luján y suplicó a Nuestra Señora que cuide al pueblo argentino; lo sostenga en la defensa de la vida, lo consuele en la tribulación, lo acompañe en la alegría y lo ayude siempre a elevar la mirada al cielo, donde los colores de su bandera se confunden con los colores de su manto inmaculado.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de Nuestra Señora de Luján en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh Virgen de Luján que señalas el camino de nuestro peregrinar! Haz que la prudencia de tu corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +