Una capilla para la Reina del río Luján
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Madrecita de Luján, que acompañas mi caminar, a ti acudo con confianza, en Dios pongo mi alegría y mi pesar. Tú, que conoces mis alegrías, ayúdame a dar gracias siempre. Tú, que estás conmigo en mis penas, no te apartes de mí. Tú, que eres Madre de todos, enséñame a ser hermano y prójimo del necesitado. A ti encomiendo mi vida, mi patria y mi familia. Amén.
Lectura bíblica del quinto día:
“Con todo esto me harán un Santuario y yo habitaré en medio de ellos” Éxodo 25, 8
Era Buenos Aires de Argentina en ese entonces un modesto rancherío con 50 años cumplidos, junto al río de la Plata. Vivía allí el padre Montalvo, que no estaba bien de salud. Viendo que se moría, se fue en carreta a Luján pensando que la Virgen lo iba a curar y de no ser así, quería morir junto a su altar. Al verlo desfalleciente el negro Manuel le ungió el pecho con el cebo de la vela del altar, que estaba allí para alumbrar a su amada virgencita. “La Virgen lo va a curar” dijo sabiamente Manuel, “pues Ella lo quiere de capellán”. El padre Montalvo fue sanado completamente. Por gratitud a la Virgen de Luján, quiso quedarse a servir a María para vivir y morir con quien le dio la salud.
La capilla se construyó con firmeza en medio del campo. Sus paredes blancas de cal resplandecían, de tejas rojas sus techos y el eco de la campana rompía su paz cristalina. Después de varias misas se inauguró su capilla, siendo visitada por gauchos y campesinos.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de Nuestra Señora de Luján en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh Virgen de Luján que señalas el camino de nuestro peregrinar! Haz que la prudencia de tu corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +