“La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre”
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Amén.
Oración inicial
Lectura bíblica del sexto día:
Te rogamos Señor que por interseción de san Agustín nos concedas tener un corazón siempre ardiente en ti, un corazón que no descanse hasta poder hallar su plenitud en tu amor y belleza. Queremos poder amarte cada vez más y nunca dejar de buscarte. No dejes Señor que jamás nos apartemos de ti, te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios, porque esta es su voluntad para ustedes, en Cristo, Jesús” Tesalonicenses 5, 16-18
San Agustín experimentó la necesidad de un diálogo con Dios en forma permanente, vemos a un santo que ora y alaba a Dios, experimenta que de poco sirve hacer oraciones con la voz si el corazón no está elevado a Dios, para él la oración es aceptar conscientemente que dependemos de Dios, el hombre necesita de Dios.
La oración que san Agustín propone es una oración que vuelve al corazón, que reconoce que Dios es la hermosura, siempre antigua y siempre nueva, que admite que en Dios se presenta la eterna verdad, la verdadera caridad y la amada eternidad.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Agustín en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Cansados de caminar fuera de ti Señor, ábrenos las puertas de tu casa, perdona nuestros pecados y concédenos tu gracia y tu paz, como san Agustín cada uno de nosotros puede decirte: “¡Cúan tarde te conocí, cuán tarde te amé, sumo Bien y suma Verdad!”. Ahora Señor te conozco y te amo, vivo yo para ti y ayúdame a serte fiel. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +