Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo +
Amén +
Acto de contrición
Pésame Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido, pésame por el infierno que merecí, por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos, antes querría haber muerto que haberte ofendido y propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración introductoria
Mi buen JESÚS, mi Redentor y amigo.
¿Qué tengo yo que Tú no me hayas dado?
¿Qué se yo que Tú no me hayas enseñado?
¿Qué valgo yo, si yo no estoy contigo?
¿Qué puedo yo, si Tú no estás conmigo?
Gusanillo en el mundo desterrado,
que busca solo en Ti, su Bien amado,
puesto que eres la meta que persigo.
Sin vanidad, Señor, por ti me hiciste;
sin que te lo rogase, me criaste,
Señor, mi Dios… ¡y en la cruz me redimiste!
Si en criarme y redimirme te esforzaste,
¿qué menos obrarás de lo que obraste,
en perdonar la obra que Tú hiciste?
Meditación Diaria
Día octavo: Francisco y la paz
Un día, en el pueblo llamado San Miguel, estaban en el toreo y un toro feroz se salió del corral y empezó a cornear sin compasión por las calles. Llamaron al santo y éste se le enfrentó calmadamente al terrible animal. La gente vio con admiración que el bravísimo toro se acercaba a fray Francisco y le lamía las manos y se dejaba llevar por él otra vez al corral, conducido con el cordón de su hábito.
Así como vemos en este milagro, también cuán importante es la paz social. Hoy debemos encontrar la paz en nuestra sociedad y lograr que la división sea destruida. (Adipex) “Busca la paz y corre tras ella”, es a lo que debemos apuntar los católicos. Dios está siempre invitándonos a que la busquemos juntos.
Reflexión: ¿Busco la paz en mi barrio? ¿Ayudo a la unidad o a la división?
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, que diste a tu iglesia un fervoroso evangelizador en san Francisco Solano, te pedimos, por tu intercesión, un ardiente deseo de predicar la Palabra de tu Hijo Jesucristo, con ocasión o sin ella, en cada momento de nuestra vida diaria. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.