Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo +
Amén +
Acto de contrición
Pésame Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido, pésame por el infierno que merecí, por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos, antes querría haber muerto que haberte ofendido y propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración introductoria
Mi buen JESÚS, mi Redentor y amigo.
¿Qué tengo yo que Tú no me hayas dado?
¿Qué se yo que Tú no me hayas enseñado?
¿Qué valgo yo, si yo no estoy contigo?
¿Qué puedo yo, si Tú no estás conmigo?
Gusanillo en el mundo desterrado,
que busca solo en Ti, su Bien amado,
puesto que eres la meta que persigo.
Sin vanidad, Señor, por ti me hiciste;
sin que te lo rogase, me criaste,
Señor, mi Dios… ¡y en la cruz me redimiste!
Si en criarme y redimirme te esforzaste,
¿qué menos obrarás de lo que obraste,
en perdonar la obra que Tú hiciste?
Meditación Diaria
Día quinto: Francisco y el trabajo
Francisco, cuando fue superior en el convento de Arruzafa, se dedicó a promover el trabajo en los alrededores; orientaba a los jóvenes en esto y buscaba la manera en que el pueblo fuera progresando. Esto motivó a que muchos emprendieran grandes labores familiares y estimulaba a que la economía creciera. (Ultram)
San Francisco Solano mostró las herramientas que permitían que el hombre lograra su propia dignidad a través del trabajo. Tu santidad pasa por el trabajo, un trabajo bien hecho y acentuado en el bien.
Hoy debemos forjar la cultura del trabajo en nuestra sociedad al estilo del santo.
Reflexión: ¿Me santifico en el trabajo? ¿Busco hacer el bien en mi trabajo? ¿Soy competitivo?
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, que diste a tu iglesia un fervoroso evangelizador en san Francisco Solano, te pedimos, por tu intercesión, un ardiente deseo de predicar la Palabra de tu Hijo Jesucristo, con ocasión o sin ella, en cada momento de nuestra vida diaria. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.