Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo +
Amén +
Acto de contrición
Pésame Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido, pésame por el infierno que merecí, por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos, antes querría haber muerto que haberte ofendido y propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración introductoria
Mi buen JESÚS, mi Redentor y amigo.
¿Qué tengo yo que Tú no me hayas dado?
¿Qué se yo que Tú no me hayas enseñado?
¿Qué valgo yo, si yo no estoy contigo?
¿Qué puedo yo, si Tú no estás conmigo?
Gusanillo en el mundo desterrado,
que busca solo en Ti, su Bien amado,
puesto que eres la meta que persigo.
Sin vanidad, Señor, por ti me hiciste;
sin que te lo rogase, me criaste,
Señor, mi Dios… ¡y en la cruz me redimiste!
Si en criarme y redimirme te esforzaste,
¿qué menos obrarás de lo que obraste,
en perdonar la obra que Tú hiciste?
Meditación Diaria
Día segundo: Francisco y la educación
Francisco inició sus estudios con la Compañía de Jesús. Es a través de los jesuitas donde fortalece su educación. Estudió filosofía y teología en Loreto de Sevilla, poniendo al servicio de nuestro pueblo su parte intelectual, dándole dignidad.
La educación es fundamental y, tal como nos recuerda el Papa Francisco, “la educación debe ser íntegra”. Hoy debemos trabajar por la educación de nuestra sociedad, en donde pasemos de habitantes a ciudadanos. Es a través de la educación donde se dignifica a la persona.
Reflexión: ¿Me dedico a formarme en mi fe? ¿Busco involucrarme en la sociedad? ¿Solo soy habitante o más bien un ciudadano?
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, que diste a tu iglesia un fervoroso evangelizador en san Francisco Solano, te pedimos, por tu intercesión, un ardiente deseo de predicar la Palabra de tu Hijo Jesucristo, con ocasión o sin ella, en cada momento de nuestra vida diaria. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.