Apóstol de los Ejercicios Espirituales
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos de intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Lectura bíblica del quinto día:
“Padre, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mt. 6, 10)
Brochero buscó a Dios desde chico. Lo siguió buscando en el seminario hasta que en Córdoba hizo los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Ahí se dio cuenta de que ése era su modo de estar con Jesucristo, conversando con Él, sin otra preocupación que la oración y el recogimiento. El Cura Brochero comprendió que los Ejercicios Espirituales eran un modo de estar en amistad con el Señor, de conocerlo, de pedirle perdón. Quiso que todos aquellos con los que él trataba tuvieran la oportunidad de esta experiencia.
Por eso, trabajó primero para llevar a Córdoba a toda la gente posible para hacer los Ejercicios, en invierno – único tiempo en que la gente del campo estaba desocupada- cruzando las sierras nevadas a lomo de mula.
Después no paró hasta cumplir su sueño de tener en su parroquia una casa de Ejercicios. La inauguró en 1877 y llegó a reunir tandas de 900 hombres y 600 mujeres. En 1880 llegaron también a lomo de mula las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús para hacerse cargo de la Casa.
A la muerte de Brochero habían pasado por la Casa 70.000 personas.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
“Señor, de quién procede todo don perfecto: Tú dispusiste que José Gabriel del Rosario Brochero fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia, y lo estableciste por su celo misionero, su predicación evangélica y una vida pobre y entregada; te suplicamos que por su intercesión alcancemos la gracia que humildemente te pedimos…
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +