Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración para todos los días
Todopoderoso y Eterno Dios, cuyo poder y bondad se manifiesta en los santos, elegidos por Ti, antes de la creación del mundo, para ser testigos de tu santidad y alabanza de tu gloria.
Te damos gracias por las virtudes que hiciste resplandecer en tu siervo San Nicolás,
protector de pobres, de doncellas, de niños, de perseguidos, de navegantes;
y buscador ferviente de la Unidad de la Iglesia.
Al venerarlo hoy como protector de nuestra parroquia, te pedimos llenos de confianza, que sigas alimentando nuestro espíritu con la fe que él anunció, con la esperanza que él vivió, y con la caridad que él practicó.
Te pedimos también la gracia particular que ahora te presentamos (breve silencio). A ti, Señor, fuente de toda santidad, la gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos.
Amén.
Cuarto día
¿Por qué le llamamos Nicolás de Bari, habiendo sido Obispo de Mira? En el siglo IX la armada mahometana invadió el mar de Licia y ocupó la ciudad de Mira. El sepulcro de San Nicolás quedó sin culto, después de 720 años de intensa popularidad y devoción. Se cerraba así uno de los más célebres santuarios de la Cristiandad. Al ser lugar de mucho movimiento de navegantes, los venicianos quisieron traer a Italia el cuerpo de San Nicolás, como antes habían traído el de San Marcos desde Alejandría hasta Venecia. Así pues, marineros de Bari y Venecia, trasladaron los sagrados restos de San Nicolás desde Mira hasta Bari, en Italia, donde se conservan actualmente. Son muchos los grabados que pintan este traslado de los restos, con las velas de las naves al viento. El papa Urbano II depositó las reliquias en el actual santuario.
Preces
- Oremos hoy por el pueblo cristiano; para que viva con verdad la devoción y la comunión de los santos. Roguemos al Señor.
- Para que encuentre en los santos el ejemplo de su vida y la ayuda de su intercesión. Roguemos al Señor.
(Padre nuestro, Avemaría y Gloria)
Oración final
Imploramos, Señor, tu misericorida,
y te suplicamos, que, por intercesión de tu obispo San Nicolás,
nos protejas en todos los peligros de alma y cuerpo,
para que podamos caminar seguros por la senda de la salvación.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.