“No soy yo. Es el Señor quien obra. Él hace sentir el perfume cuando quiere y a quien quiere”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Padre de bondad y misericordia, fuente inagotable de vida y felicidad, te pido, por intercesión de san Pío de Pietrelcina, me concedas ser semejante a él: sencillo y humilde, libre y alegre, pobre y laborioso.
Porque confío en tu amor y en tu gracia, hoy te ofrezco libremente cuanto soy y cuanto tengo, deposito mi pasado en tu misericordia, encomiendo mi fututo a tu providencia y me quedo tranquilo tratando de vivir un día a la vez.
Te entrego mi memoria, mi inteligencia y mi voluntad. Te consagro mis fuerzas y mis límites, tómame como soy y haz de mí, como hiciste del padre Pío, un buen cristiano y un honrado ciudadano que te alabe sirviendo a mis hermanos. Amén
Lectura bíblica del octavo día:
“Porque nosotros somos la fragancia de Cristo al servicio de Dios, tanto entre los que se salvan, como entre los que se pierden” 2 Corintios 2, 15
El padre Pío fue un agraciado a quien Dios le dio el carisma de expresarse a través del perfume. Un fenómeno que él no podía manejar, pero que transmitía las gracias de Dios a través de su intercesión. Dicha manifestación conocida como el olor a santidad, es la percepción de perfumes suaves manifestando presencias espirituales de Cristo, María o de los santos, bajo una acción misteriosa del Espíritu Santo que los llena en el alma de gozo y alegría como fruto del Espíritu de Dios.
El aroma que desprendía padre Pío era una mezcla de perfumes de violetas, lirios, rosas, incienso y mirra. Era tan característico su aroma que ni la distancia ni el espacio eran factores que impedían percibirlo, pues era muy frecuente que el perfume se bilocara.
Quienes percibieron el perfume del padre Pío en vida o tras su muerte, estuvieron convencidos de que era una prueba de su presencia espiritual. Sentían el perfume por alguna poderosa razón: para beneficiarlos con una curación del cuerpo y del alma, guiarlos o avisarles de algún peligro inminente. También fue percibido por aquellos que no tienen fe, alejados de las cosas de Dios. Es conocido que el padre Pío siempre estaba cerca de las ovejas perdidas. Era dulce y tolerante con aquellos de poca fe para recuperarlos para el Señor.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Pío de Pietrelcina en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Haz, Señor, que la memoria del padre Pío y su enseñanza, estén presentes en nuestras mentes y nos inspiren pensamientos y propósitos de santidad. Y a ti, padre Pío, nos dirigimos con filial confianza. Bendice, padre Pío, a nuestras personas, nuestras familias, nuestros seres queridos. Tú, el “santo de los estigmas”, que has conocido el dolor y la soledad del corazón, reconforta al que sufre, al que está solo, al que tiene el corazón en penas. Tú, guía y maestro de tantas almas en el camino de la salvación, enséñanos la vía de la santidad y ayúdanos a cumplir siempre la voluntad del Señor. Amén
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +