Una mujer audaz y sabia
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Señor, Dios, que hiciste arder a santa Catalina de Siena en amor divino, en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo, para que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria. Amén.
Lectura bíblica del sexto día:
“Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz para mi camino” Salmo 119, 105
No era habitual en el siglo XIV que una mujer se dirigiera a políticos y eclesiásticos ungiéndoles a cambiar de actitud, pero Catalina lo hace con humildad y con profundo amor.
Fue una embajadora de la paz, mediando entre familias de Siena, ciudades italianas y el Papa. Instó al Sumo Pontífice a abandonar su exilio en Aviñón, Francia, y regresar a Roma, para establecer la unidad del pueblo católico. Lo hizo por amor a la Iglesia, al Papa, al que llamaba “dulce Cristo en la tierra”, y a los sacerdotes.
La doctrina de Catalina fue santa y segura. De hecho, el corazón y la cabeza de esta audaz doctora de la Iglesia, marcharon al mismo unísono.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Catalina de Siena en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Santa Catalina de Siena, tú que profesaste un profundo amor por la Iglesia, serviste a los enfermos y consolaste a los menos favorecidos, concédenos que podamos seguir tu ejemplo y aumentar nuestra fe en la presencia del Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +