¨Santa Lucía: un ejemplo para difundir su luz”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
¡Oh, Dios! Nuestro creador y redentor, escucha misericordiosamente mis oraciones, para que al venerar a tu sierva santa Lucía, por la luz de la fe que le has dado, aumentes y perseveres esta misma luz en mi alma, para que me libres del mal, y me ayudes a hacer el bien. Amén.
Lectura bíblica del noveno día:
“Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino” Salmo 119, 105
El Papa Francisco habló de santa Lucía a los integrantes de la Unión Italiana de ciegos y deficientes visuales, y les decía: “…Santa Lucía fue una mujer joven e indefensa que, sin embargo, no cede a las amenazas ni a los halagos. Lucía, mártir de Siracusa, nos recuerda con su ejemplo, que la más alta dignidad de la persona humana consiste en dar testimonio de la verdad. Esto significa estar del lado de la luz, servir a la luz, como evoca el propio nombre de Lucía. Ser personas claras, transparentes y sinceras; comunicarse con los demás de forma abierta, clara y respetuosa. Así ayudas a difundir la luz en los entornos en que vives, a hacerlos más humanos, más habitables…”.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Lucía en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh gloriosa santa Lucía!, concede a nuestros ojos la salud y la fuerza necesaria para cumplir con nuestras responsabilidades y enfrentar los desafíos de la vida con valentía y determinación.
Te pedimos que ilumines nuestro camino y nos guíes en la toma de decisiones importantes. Ayúdanos a discernir lo que es justo y verdadero, a evitar las tentaciones y engaños del mundo. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +