“El cuerpo queda contaminado solamente si el alma consiente”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
¡Oh, Dios! Nuestro creador y redentor, escucha misericordiosamente mis oraciones, para que al venerar a tu sierva santa Lucía, por la luz de la fe que le has dado, aumentes y perseveres esta misma luz en mi alma, para que me libres del mal, y me ayudes a hacer el bien. Amén.
Lectura bíblica del séptimo día:
“Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu” Salmo 51, 12
“El cuerpo queda contaminado solamente si el alma consiente”. Esta respuesta de santa Lucía al procónsul cuando quieren llevarla al prostíbulo, produjo ecos importantes en la teología moral de siglos más tarde.
Santo Tomás de Aquino reconoció la profundidad y fuerza moral de esta frase. Para el santo, estas palabras corresponden con el principio moral de que no hay pecado, si no hay consentimiento en el mal. Una persona puede mantenerse pura y santa si no consiente el pecado. Así sea forzada o violentada, el alma no presenta mancha alguna ante el mal.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Lucía en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh gloriosa santa Lucía!, concede a nuestros ojos la salud y la fuerza necesaria para cumplir con nuestras responsabilidades y enfrentar los desafíos de la vida con valentía y determinación.
Te pedimos que ilumines nuestro camino y nos guíes en la toma de decisiones importantes. Ayúdanos a discernir lo que es justo y verdadero, a evitar las tentaciones y engaños del mundo. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +