El milagro de santa Águeda
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
¡Oh, Dios! Nuestro creador y redentor, escucha misericordiosamente mis oraciones, para que al venerar a tu sierva santa Lucía, por la luz de la fe que le has dado, aumentes y perseveres esta misma luz en mi alma, para que me libres del mal, y me ayudes a hacer el bien. Amén.
Lectura bíblica del tercer día:
“¡Si puedes!, respondió Jesús. Todo es posible para el que cree” Marcos 9, 23
Lucía tenía en su corazón, la certeza de que santa Águeda ayudaría a su querida madre. Mientras, Eutiquia tocaba el sepulcro, Lucía tuvo una visión de santa Águeda, donde le aseguraba que su madre estaba curada por su gran fe.
Ella comprendió que aquel era el momento justo, para revelar a su madre la intención de consagrarse a Jesús. Eutiquia, que tenía el corazón lleno de gratitud por la gracia recibida, lo aceptó.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Lucía en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh gloriosa santa Lucía!, concede a nuestros ojos la salud y la fuerza necesaria para cumplir con nuestras responsabilidades y enfrentar los desafíos de la vida con valentía y determinación.
Te pedimos que ilumines nuestro camino y nos guíes en la toma de decisiones importantes. Ayúdanos a discernir lo que es justo y verdadero, a evitar las tentaciones y engaños del mundo. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +