La noche oscura del alma
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Santa Teresa de Calcuta, tú permitiste que el amor sediento de Jesús en la cruz, se convirtiese en una llama viva dentro de ti. Llegaste a ser luz de su amor para todos.
Enséñame a dejar que Jesús entre y posea todo mi ser, tan completamente, que mi vida también pueda irradiar luz y amor hacia los demás. Amén.
Lectura bíblica del séptimo día:
“No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa” Isaías 41, 10
Cuando se publicó el libro “Madre Teresa: ven y se mi luz”, que contiene cartas escritas por la santa a sus directores espirituales, supimos que la Madre Teresa sufrió una honda aridez espiritual.
La crisis espiritual comenzó en los años 50, poco tiempo después de la fundación de la orden Misioneras de la Caridad.
En una de sus cartas escribe: “Señor, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, yo era hija de tu amor, convertida ahora en la más odiada, la que Tú has rechazado, que has echado fuera como no querida y no amada. ¿Dónde está mi fe?
El padre Neuner, que era su confesor, le ayudó a comprender que esa oscuridad y vacilación, representaban la base espiritual del trabajo que Dios le había confiado. Ella aceptó que esa dolorosa experiencia la identificaba con el abandono que sufrió Cristo en la cruz, y también, con el abandono que sufren a diario los pobres. De hecho, a pesar de su vacío interior, siguió creyendo en el Señor y haciendo el bien, queriendo a las personas, sin esperar nada a cambio.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Teresa de Calcuta en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor; cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo; cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado; cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos; cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos, cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender; cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos. Dales, a través de nuestras manos, no solo el pan de cada día, sino también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Amén
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +