“Ven, se mi luz”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Santa Teresa de Calcuta, tú permitiste que el amor sediento de Jesús en la cruz, se convirtiese en una llama viva dentro de ti. Llegaste a ser luz de su amor para todos.
Enséñame a dejar que Jesús entre y posea todo mi ser, tan completamente, que mi vida también pueda irradiar luz y amor hacia los demás. Amén.
Lectura bíblica del tercer día:
“La explicación de tu palabra ilumina y abre la inteligencia de los sencillos” Salmo 119, 130
El deseo de agradar al Señor se convierte en el objetivo de Madre Teresa. A través de alocuciones y visiones interiores, Jesús le reveló que quería tener en su corazón “a los no amados” y difundir su amor por las almas. Le expresó su dolor por el abandono de los pobres y su sufrimiento de ser ignorado por ellos.
La Madre Teresa tradujo rápidamente su segundo llamado en acciones concretas, para ayudar a los pobres de
la ciudad. La orden de Loreto, permitió a Teresa salir del convento y comenzó a servir en los barrios bajos de Calcuta, con una escuela al aire libre. Estableció un hogar para los indigentes moribundos en un edificio en ruinas, convenció al gobierno de la ciudad para que lo donara a su causa.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Teresa de Calcuta en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor; cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo; cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado; cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos; cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos, cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender; cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos. Dales, a través de nuestras manos, no solo el pan de cada día, sino también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Amén
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +