La Virgen del Carmen, reina del purgatorio
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Virgen del Carmen, Madre nuestra, llegamos hasta ti, arrepentidos de todas las faltas con que hemos ofendido a tu Hijo y a nuestros hermanos.
Implora para nosotros la misericordia de Dios Padre y la fuerza para perseverar en el bien.
Líbranos de toda tentación y ayúdanos a hacer siempre el bien a quienes nos rodean. Amén
Lectura bíblica del cuarto día:
“Procuren la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” Hebreos 12, 14
La devoción a la Virgen del Carmen está íntimamente ligada a las almas del purgatorio, donde María es reina y protectora. Es por tanto una devoción muy llena de caridad fraterna, ya que honrando a la Madre del Carmen nos acercamos con cariño a todas las almas que están en plenitud de la gloria. Amando a estas almas agradamos a la Virgen María que las visita y seguramente acorta su tiempo de llegada al cielo.
La relación de nuestra Madre y las almas del purgatorio es profunda y eterna, se ocupa de ellas pues tiene la capacidad para intervenir en su favor. Dios libera a las almas del purgatorio como acto de misericordia, por intercesión de la Virgen, los santos y por las oraciones que les ofrecemos.
La Virgen del Carmen es mediadora universal de nosotros ante Dios, y podemos decir que será abogada nuestra en el momento en que seamos juzgados. Ella es la puerta del cielo, la puerta de la vida eterna, la celeste puerta a través de la cual pasamos del exilio al cielo; la puerta siempre abierta del paraíso.
María, reina del purgatorio, te rogamos por las almas más abandonadas y olvidadas, y, a las cuales nadie recuerda, tú Madre, que te acuerdas de ellas, aplícales los méritos de la pasión de Jesús, tus méritos y los de los santos, para que alcancen así el eterno descanso. Amén
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen en esta novena
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la santísima Virgen María y reina del Carmelo, para que, guiados con su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +