Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, que te apareciste a santa Catalina Labouré en actitud de “mediadora”, para el mundo entero y cada alma en particular, entregamos a tus manos y confiamos a tu corazón nuestras súplicas. Dígnate presentarlas a tu Divino Hijo y concédenos lo que te pedimos, si está conforme a la voluntad Divina y útil a nuestras almas. Amén.
Lectura bíblica del cuarto día:
“¡Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo” Lucas 1, 28
Santa Catalina Labouré escribió: “La figura de la Santísima Virgen estaba llena de tanta belleza que yo no podría describirla; aparecía resplandeciente del reflejo de la belleza de Dios. Su altura era de tamaño medio, estaba vestida con una túnica del color de la aurora, de cuello alto y mangas lacias. Su cabeza estaba cubierta de un velo blanco que flotaba desde sus hombros hasta los pies. Debajo del velo llevaba el cabello liso, el rostro muy descubierto, los ojos tan pronto levantados hacia el cielo como bajados. Sus pies descansaban sobre la mitad de un globo y aplastaban la cabeza de una serpiente. De sus manos como una fuente luminosa brotaban en cascada los rayos de luz, de diferente intensidad y color. Luego, vi una especie de marco ovalado alrededor de la Virgen, y una inscripción que se extendía desde la mano derecha de María hacia la izquierda, formando un semicírculo de palabras escritas en letras de oro: “¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”.
En los ojos de María, Catalina irresistiblemente atraída por ella, descubre a Dios en transparencia. Se deja transformar desde su interior. Este amor personalizado que recibe, es una llamada a vivirlo con los pobres para que cada uno de ellos pueda creer. Sor Catalina emocionada también por la compasión de María que se extiende a todos los hombres, María sufre con los que sufren y los acompaña en todo momento.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de la Medalla Milagrosa en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí, Virgen poderosa. Envuélveme en los rayos de tus gracias, para que, a la luz y al calor de esos rayos, me vaya desapegando de las cosas terrenas, y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que me acojas en las puertas del cielo. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +