“Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos+
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial:
¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, que te apareciste a santa Catalina Labouré en actitud de “mediadora”, para el mundo entero y cada alma en particular, entregamos a tus manos y confiamos a tu corazón nuestras súplicas. Dígnate presentarlas a tu Divino Hijo y concédenos lo que te pedimos, si está conforme a la voluntad Divina y útil a nuestras almas. Amén.
Lectura bíblica del octavo día:
“Persevera siempre en la oración, velando siempre en ella con acción de gracias” Colosenses 4, 2
Cuando la Virgen María se le apareció a sor Catalina, se declaró ya Inmaculada en su Concepción. María Inmaculada se aparece orando, cumpliendo lo que constituye su gran misión hasta el fin de los tiempos: la oración de intercesión ante su Hijo.
Hay una oración por la que María siente una predilección especial y que recomienda en sus apariciones a santa Catalina Labouré: el Rosario.
“Nuestra Señora, escribe Catalina, llevaba diez anillos en cada dedo, de manera que en cada una de sus manos llevaba un Rosario entero”. Manera magníficamente elocuente de advertir que la oración que conviene dirigirle, es el Rosario. Por encima de las demás oraciones, el Rosario hace brotar de sus manos, torrentes de gracias sobre nuestras almas.
Recemos el santo Rosario, si queremos obtener abundantemente las gracias que María distribuye. Los rayos que simbolizan estas gracias salen de las decenas del Rosario que María lleva en sus manos.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de la Medalla Milagrosa en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí, Virgen poderosa. Envuélveme en los rayos de tus gracias, para que, a la luz y al calor de esos rayos, me vaya desapegando de las cosas terrenas, y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que me acojas en las puertas del cielo. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +