La santa silenciosa
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, que te apareciste a santa Catalina Labouré en actitud de “mediadora”, para el mundo entero y cada alma en particular, entregamos a tus manos y confiamos a tu corazón nuestras súplicas. Dígnate presentarlas a tu Divino Hijo y concédenos lo que te pedimos, si está conforme a la voluntad Divina y útil a nuestras almas. Amén.
Lectura bíblica del noveno día:
“Cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida en que Cristo los ha distribuido” Efesios 4, 7
Podríamos esperar que la alabanza y la prominencia fuera algo natural para una persona tan favorecida por el cielo como santa Catalina Labouré, pero ella nunca buscó nada de eso, sino más bien, le huía. Solo quería que la dejaran llevar a cabo sus humildes responsabilidades como Hija de la Caridad. Por más de cuarenta años, dedicó todo su esfuerzo a cuidar de los ancianos y los enfermos, sin nunca revelar a quienes vivían a su alrededor que era ella quien había recibido la Medalla de la Virgen María.
En 1876, Catalina sintió la convicción espiritual de que moriría. María Inmaculada le dio el permiso de hablar, de romper el silencio de cuarenta y seis años. Santa Catalina reveló a su Hermana Superiora que ella fue la hermana a quien la Santísima Virgen se le apareció.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de la Medalla Milagrosa en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí, Virgen poderosa. Envuélveme en los rayos de tus gracias, para que, a la luz y al calor de esos rayos, me vaya desapegando de las cosas terrenas, y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que me acojas en las puertas del cielo. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +