“Yo soy la Inmaculada Concepción”
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
Madre Inmaculada, que mostraste tu gran amor a los hombres, apareciendo en la gruta de Lourdes e instruyendo a la joven Bernardita; te rogamos que alegres nuestros corazones. Y así, como hiciste brotar en la gruta de Lourdes un hermoso manantial de aguas cristalinas para curar el cuerpo, derrama sobre nuestras almas las más dulces y fértiles aguas de la gracia, que sacien nuestra sed de las cosas de la tierra, y que limpien nuestro espíritu para ser dignos de entrar en la gloria del cielo. Amén.
Lectura bíblica del séptimo día:
“¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo” Lucas 1, 28
El 25 de mayo de 1858, Bernardita va a la gruta, siguiendo la iniciativa del párroco de Lourdes, quien le pide que le pregunte a la “señora”, su nombre. La joven obedece dichosa y se traslada a Massabielle. Se pone en oración con su rosario en mano. Cuando María aparece le pregunta: “Señora, ¿quieres tener la bondad de decirme quién sos?” Tres veces Bernardita hizo la pregunta. A las dos primeras, la “señora” le contestaba con una sonrisa, a la tercera, elevando sus manos juntas a la altura del pecho y alzando los ojos al cielo, contestó: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.
Al oír el párroco el relato de la joven, lo comprendió todo. Ni él, ni el pueblo de Lourdes se habían engañado, la visión era ella, la Virgen, la Madre de Dios.
El hecho de que en Lourdes se revele como la Inmaculada Concepción, es una llamada a vivir la pureza del cuerpo, la mente y el alma, para poder amar a Dios sin reservas, sin guardarse nada.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de Nuestra Señora de Lourdes en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
Santa María, Madre de Dios y de la Iglesia, que quisiste aparecer en Lourdes para invitarnos a todos a la oración, la penitencia y conversión; acudimos a ti, Madre nuestra, con la esperanza de conseguir tu ayuda. Te pedimos que nos acerques cada día más al que es para nosotros: “Camino, verdad y vida”, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +