La luz de la gruta
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
Madre Inmaculada, que mostraste tu gran amor a los hombres, apareciendo en la gruta de Lourdes e instruyendo a la joven Bernardita; te rogamos que alegres nuestros corazones. Y así, como hiciste brotar en la gruta de Lourdes un hermoso manantial de aguas cristalinas para curar el cuerpo, derrama sobre nuestras almas las más dulces y fértiles aguas de la gracia, que sacien nuestra sed de las cosas de la tierra, y que limpien nuestro espíritu para ser dignos de entrar en la gloria del cielo. Amén.
Lectura bíblica del tercer día:
“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” Juan 8, 12
La Virgen María le pidió a la joven Bernardita que fuera a la gruta con una vela encendida. Desde ese día en la gruta de Massabielle siempre arderá una vela. María es la que trae verdaderamente la luz al mundo. Ella no es la luz, sino que, a través de ella, Jesús brilla en forma tan especial.
Desde hace más de un siglo, en Lourdes se realiza cada atardecer la procesión de antorchas, entre cantos y oraciones en honor a la Virgen de Lourdes, respondiendo fielmente a la invitación de nuestra Madre a caminar con ella en la peregrinación de la fe, la esperanza y el amor.
Miles de peregrinos, antorcha en mano, se reúnen en la gruta de las apariciones y caminan hasta la Basílica de Nuestra Señora del Rosario. Una imagen de la Virgen encabeza la procesión. Los participantes caminan detrás y los enfermos hacen lo posible para participar de esta procesión de luz, llevando la luz de Cristo. Entrada la noche, la tierra llena de luz parece tocar suavemente el cielo, acogiendo su misterio y su claridad.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de Nuestra Señora de Lourdes en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
Santa María, Madre de Dios y de la Iglesia, que quisiste aparecer en Lourdes para invitarnos a todos a la oración, la penitencia y conversión; acudimos a ti, Madre nuestra, con la esperanza de conseguir tu ayuda. Te pedimos que nos acerques cada día más al que es para nosotros: “Camino, verdad y vida”, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +