Un corazón alegre y lleno de piedad
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial:
Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumentar nuestra paz en la fiesta de su nacimiento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Lectura bíblica del sexto día:
“Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, póngase a la altura de los más humildes. No presuman de sabios” Romanos 12, 16
Ya desde su infancia, Nuestra Señora nos invita a la humildad, a ese obrar tan solo por servir al prójimo, sin querer lucir, solo por amor. Eso hizo Ella desde que nació. Ninguno de sus contemporáneos se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. Solo los ángeles del cielo hicieron fiesta.
En María, su piedad indica una clara pertenencia a Dios, en una intensa relación vivida desde lo más profundo de su corazón. En una permanente amistad con Dios, con una enorme capacidad para dirigirse a Él, con amor y sencillez. La piedad de María llenó su corazón de alegría, de entusiasmo, de generosidad.
Imaginarla una niña, del todo pura y sin pecado original, nos invita a un abandono y confianza en las manos de quién llegaría a ser Nuestra Madre y ser la Madre de Dios.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar en esta novena por la Natividad de la Santísima Virgen María
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
Gracias infinitas te damos amada Virgen María, por ser nuestra Madre y por ser nuestra intercesora.
Enséñanos a regocijarnos por tu nacimiento y por todo lo que te ha tocado hacer en el Reino de Dios. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +