Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración para todos los días
Todopoderoso y Eterno Dios, cuyo poder y bondad se manifiesta en los santos, elegidos por Ti, antes de la creación del mundo, para ser testigos de tu santidad y alabanza de tu gloria.
Te damos gracias por las virtudes que hiciste resplandecer en tu siervo San Nicolás,
protector de pobres, de doncellas, de niños, de perseguidos, de navegantes;
y buscador ferviente de la Unidad de la Iglesia.
Al venerarlo hoy como protector de nuestra parroquia, te pedimos llenos de confianza, que sigas alimentando nuestro espíritu con la fe que él anunció, con la esperanza que él vivió, y con la caridad que él practicó.
Te pedimos también la gracia particular que ahora te presentamos (breve silencio). A ti, Señor, fuente de toda santidad, la gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos.
Amén.
Noveno día
Muchas ciudades del mundo se glorían de la devoción a San Nicolás: en Rusia, en Alemania, en toda Europa y en América son incontables las iglesias dedicadas al Santo. Solamente en Italia hay 618 iglesias que lo tienen por titular. En España su devoción se extiende por el Norte y por el Sur. Cada ciudad importante tiene una iglesia en la que se implora su protección. Pamplona fue pionera en dedicarle una de sus primeras parroquias. A raíz del traslado de sus restos, desde Mira hasta Bari, su culto se extiende cada vez más por toda Europa.
Preces
- Oremos en este último día por nuestros países y sus gobernantes, para que San Nicolás, que conoció las divisiones y bandrías, congregue en la Unidad de una misma fe a quienes el Bautismo unió en una Iglesia. Roguemos al Señor.
- Para que él, que gozó con el Privilegio de la Unión, ayude a gobernantes y gobernados a ser, fieles trabajadores de la unidad. Roguemos al Señor.
(Padre nuestro, Avemaría y Gloria)
Oración final
Imploramos, Señor, tu misericorida,
y te suplicamos, que, por intercesión de tu obispo San Nicolás,
nos protejas en todos los peligros de alma y cuerpo,
para que podamos caminar seguros por la senda de la salvación.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.