Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración para todos los días
Todopoderoso y Eterno Dios, cuyo poder y bondad se manifiesta en los santos, elegidos por Ti, antes de la creación del mundo, para ser testigos de tu santidad y alabanza de tu gloria.
Te damos gracias por las virtudes que hiciste resplandecer en tu siervo San Nicolás,
protector de pobres, de doncellas, de niños, de perseguidos, de navegantes;
y buscador ferviente de la Unidad de la Iglesia.
Al venerarlo hoy como protector de nuestra parroquia, te pedimos llenos de confianza, que sigas alimentando nuestro espíritu con la fe que él anunció, con la esperanza que él vivió, y con la caridad que él practicó.
Te pedimos también la gracia particular que ahora te presentamos (breve silencio). A ti, Señor, fuente de toda santidad, la gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos.
Amén.
Primer día
San Nicolás de Bari, nace en el siglo IV en el Asia Menor; en lo que actualmente es Turquía. Nace concretamente dentro de la región de Licia, en la ciudad de Pátara: ciudad populosa de abundante comercio; puerto de tránsito a la isla de Rodas; ciudad ajardinada donde se cruzaban tirios y fenicios. En este ambiente de puerto de mar, de traficantes y comerciantes, ambiente propicio a la corrupción, donde vive San Nicolás sus primeros años. Y en ese ambiente, ante tanta miseria material y espiritual, siente desde muy joven, despertar sus entrañas de misericordia, y comienza a practicar las obras de caridad que más tarde le harían famoso.
Preces
- Pidamos hoy por estos pueblos de Oriente, donde Dios ha actuado con fuerza a lo largo de la historia; para que sigan siendo, por su fe, luz de las naciones. Roguemos al Señor.
- Para que cesen en sus discordias y llegue a todos ellos la paz. Roguemos al Señor.
(Padre nuestro, Avemaría y Gloria)
Oración final
Imploramos, Señor, tu misericorida,
y te suplicamos, que, por intercesión de tu obispo San Nicolás,
nos protejas en todos los peligros de alma y cuerpo,
para que podamos caminar seguros por la senda de la salvación.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.