Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración para todos los días
Todopoderoso y Eterno Dios, cuyo poder y bondad se manifiesta en los santos, elegidos por Ti, antes de la creación del mundo, para ser testigos de tu santidad y alabanza de tu gloria.
Te damos gracias por las virtudes que hiciste resplandecer en tu siervo San Nicolás,
protector de pobres, de doncellas, de niños, de perseguidos, de navegantes;
y buscador ferviente de la Unidad de la Iglesia.
Al venerarlo hoy como protector de nuestra parroquia, te pedimos llenos de confianza, que sigas alimentando nuestro espíritu con la fe que él anunció, con la esperanza que él vivió, y con la caridad que él practicó.
Te pedimos también la gracia particular que ahora te presentamos (breve silencio). A ti, Señor, fuente de toda santidad, la gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos.
Amén.
Séptimo día
Nos consta de varios santos que peregrinaron en vida al sepulcro de San Nicolás. Así San francisco de Asís, San Francisco de Paula, Santa Brígida de Suecia, y Santa Catalina de Siena. Pero sabemos de muchos otros que le profesaron singular devoción: San Juan Damasceno, de quien se conserva una homilía; San Cayetano; San Nicolás de Tolentino, hijo de padres estériles, y a quien sus padres le pusieron este nombre reconociendo la intercesión del Santo en su concepción. También San Ambrosio, San Agustín, y San Atanasio nos dan cuenta de su fervorosa devoción. Singular fue la devoción que le profesó Santo Domingo de Guzmán, y que ha quedado reflejada en algunos iconos con la imagen de los dos santos. Santo Tomás de Aquino, dominico, consiguió que fueran dedicadas a San Nicolás los estudios y las universidades de la Orden Dominicana.
Preces
- Oremos hoy para que las vidas de los santos nos ayuden a entrar siempre en la voluntad de Dios. Roguemos al Señor.
- Para que movidos por su ejemplo, seamos conscientes de nuestra vocación a la santidad. Roguemos al Señor.
(Padre nuestro, Avemaría y Gloria)
Oración final
Imploramos, Señor, tu misericorida,
y te suplicamos, que, por intercesión de tu obispo San Nicolás,
nos protejas en todos los peligros de alma y cuerpo,
para que podamos caminar seguros por la senda de la salvación.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.