Santa Teresa de los Andes: «mi espejo ha de ser María»
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Virgen del Carmen, Madre nuestra, llegamos hasta ti, arrepentidos de todas las faltas con que hemos ofendido a tu Hijo y a nuestros hermanos.
Implora para nosotros la misericordia de Dios Padre y la fuerza para perseverar en el bien.
Líbranos de toda tentación y ayúdanos a hacer siempre el bien a quienes nos rodean. Amén
Lectura bíblica del sexto día:
“Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio” Salmo 16, 1
Santa Teresa de los Andes es la primera santa chilena y la primera santa Carmelita descalza americana que ha alcanzado el honor de los altares.
La Virgen del Carmen estuvo siempre cerca de la vida espiritual de Teresa de los Andes. María será para ella un personaje querido, de familia, cercano, siempre presente.
El Carmen se le presentó con todos los atractivos para llenar su alma y el Señor le manifestó muchas veces que sea Carmelita, que la elegía para esa vida tan perfecta y de tanta unión con Él, porque la amaba mucho. Sintió el auxilio y la protección de Jesús y de la santísima Virgen en todo momento. Dios hizo florecer en ella el amor cristiano. Un amor grande a Cristo, por quien se sintió fascinada y que la llevó a consagrarse a Él para siempre, y a participar en el misterio de su pasión y de su resurrección. Sintió a la vez un amor filial a la Virgen María que la inclinó a imitar sus virtudes. La Virgen María, fue su primer y ejemplar Carmelita, eso lo asimiló Teresa de los Andes cuando expresa: “También he considerado como la santísima Virgen fue una perfecta Carmelita, su vida fue sufrir y amar, todo esto en el silencio, en la soledad”.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen en esta novena
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la santísima Virgen María y reina del Carmelo, para que, guiados con su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +