Señor Jesús, te damos gracias por los pastores que nos enviaste en este milenio.
Gracias por mostrarnos tu guía en los Papas, que acompañaron a descubrirte cercano y eterno.
Ahora te rogamos que ilumines con tu Santo Espíritu a cada uno de los cardenales electores.
Dales sabiduría para elegir, prudencia para acompañar y humildad para ahondar en el amor a ti y tus elegidos.
Hoy te encomendamos, como Iglesia orante, a nuestro guía pastoral, y que seamos dóciles a lo que el Santo Espíritu nos ha de presentar.
Santa María, Madre de la Iglesia, ayúdanos a amar siempre a nuestra Iglesia, y que seamos una Iglesia viva y orante para el bien de las almas y por el bien de toda la Iglesia. Amén.
