Alcanzar la paz y la pureza internas es fundamental para lograr llevar una vida equilibrada
A menudo nos preguntamos si nuestra vida tiene sentido o si por el contrario estamos aquí de paso. La palabra equilibrio tiene gran importancia cuando hablamos de bienestar y de espiritualidad.
Somos nosotros y nadie más que nosotros, quienes tenemos que buscar nuestro propio equilibrio.
La vida nos va a poniendo a prueba constantemente, y debemos reconocer cual es nuestro punto de equilibrio, nuestro eje, cual es el momento en el que nos damos cuenta que la balanza no se inclina más para un lado que para el otro.
Alcanzar la paz y la pureza internas es fundamental para lograr llevar una vida equilibrada con nosotros, nuestro entorno y por sobre todas las cosas con Dios.
Porque: ¿cómo podría yo estar en paz con los demás, con el mundo, si no estoy en paz conmigo mismo?
Hablar con Jesús, es una de las mejores formas de llegar a ese estado de equilibrio que deseamos, porque él con sus palabras logra que seamos más serenos, estemos más tranquilos y así poder encontrar el camino para llevar una vida con un corazón puro.
Buscar el equilibrio diario no debe ser una lucha constante, no debemos convertir nuestra vida en un campo de batalla, ni creer que es así, todo lo contrario.
Debe ser una búsqueda sincera, apacible, que nos llene de aprendizaje y abra nuestro corazón.
Porque somos nosotros los que tomamos la decisión de vivir en un mundo siendo solidarios, colaboradores, que vive en comunidad, o elegir vivir en un mundo hostil, llenándonos de problemas, generándolos, alejándonos de las personas, de Dios. De acuerdo a nuestra elección será como viviremos la vida.
Y, como de vivir se trata, pues entonces vivamos. ¡¡Vivamos el presente!!
No nos quedemos con las cosas que podrían haber sido y no fueron, porque eso nos resta tiempo para el ahora.
Hoy comienza a buscar el equilibrio en el diálogo con Jesús, permite que su palabra sea la transformadora de tu vida, llénate de fe y el Espíritu Santo iluminará tu camino, porque está siempre presente en todo lo que hacemos.
Si nos mantenemos conectados a él como algo habitual de nuestras vidas, nunca nos sentiremos ni solos, ni extraviados en el camino que nos lleva al encuentro con Dios.
Lo más importante para una vida espiritual equilibrada, es llevar una existencia feliz y balanceada. Que cada día que pasa nuestro corazón se torne más puro.
Para ello es necesario estar conectado con nuestro interior y con Cristo.
“Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios”. Mateo 5:8
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