Esta admirable mujer ítalo/uruguaya, dejó un claro testimonio de entrega a Dios y a los hermanos más necesitados.
Hoy, 6 de agosto, la Iglesia celebra la vida de santa María Francisca del Jesús Rubatto.
Nació en Carmagnola, provincia del Piamonte, Italia, en el año 1844, con el nombre de Ana María Rubatto.
Tuvo la gracia de nacer y crecer en un hogar de familia cristiana. Ella aprendió a amar a Dios con el testimonio de sus padres, y en particular de su madre, ya que perdió a su progenitor cuando tenía 4 años. Años después, fallece su madre. Entonces dejó Carmagnola y se trasladó a Turín.
Aunque no había recibido estudios, poseía una inteligencia natural que cubrió esa carencia formativa.
Durante estos años Ana María se dedicó a las obras de caridad, a la enseñanza del catecismo a los niños, a la visita a los enfermos del Cottolengo y a los abandonados.
Era el tiempo en que Don Bosco estaba trabajando en sus oratorios y ella decidió colaborar con él, con esa discreción, prudencia, amabilidad y ternura que siempre la caracterizaron.
En 1885, dejó las tareas apostólicas de Turín, y estimulada por el padre Angélico Ponente, capuchino, fundó junto a cinco jóvenes, la Congregación Terciarias Capuchinas de Loano, a fin de atender a los enfermos, en particular a los niños y jóvenes abandonados. Tomó el nombre de María Francisca del Jesús y emprendió una labor misionera sin retorno. Se convirtió, por mandato del obispo diocesano, en superiora, pero sobretodo, madre y formadora. La Congregación fue creciendo rápidamente, tanto en Italia como en América Latina. La Madre Francisca cruzó siete veces el océano Atlántico para fundar casas y dar respuesta a las necesidades de las personas de aquel tiempo, y de los distintos lugares. Al llegar a Uruguay, se instaló en el barrio de Belvedere, donde conoció personas que la ayudaron generosamente. Con los recursos que le proporcionaron estableció una escuela y un taller de costura, que les permitía ganarse la vida de forma digna. Con el tiempo se transformó en el colegio San José de la Providencia.
También realizó viajes misioneros a la Argentina y Brasil, donde continuó con la fundación de muchas otras casas. Actualmente, la congregación tiene casas en: Italia, Camerún, Etiopía, Kenia, Malawi, Eritrea, Argentina, Brasil, Perú, y Uruguay.
Falleció en Montevideo, en el año 1904. Esta admirable mujer ítalo/uruguaya, dejó un claro testimonio de entrega a Dios y a los hermanos más necesitados. Su ejemplo de vida es luz y aliento para sus hijas y para tantos hermanos que se sienten estimulados con su vida de santidad.
En el día que recordamos a santa María Francisca del Jesús Rubatto, le pedimos interceda por nosotros ante Dios, para que podamos descubrir su presencia en cada persona, especialmente en aquellos que sufren y necesitan de nuestra ayuda.
Porque algo bueno está por venir.