10 Minutos con Jesús. Hoy: De carne y hueso. - Misioneros Digitales Católicos MDC
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10 Minutos con Jesús. Hoy: De carne y hueso.

por 10 Minutos con Jesús

En la octava de Pascua, celebrando la resurrección de Jesucristo, compartimos esta meditación que difunde el equipo de 10 Minutos con Jesús. El equipo de 10 Minutos con Jesús está conformado por sacerdotes y laicos de EE.UU., México, Inglaterra, España, Colombia, Kenya, Filipinas, que hacen posible que miles de personas de todo el mundo pasen 10 minutos diarios de conversación con Jesús a través de WhatsApp, Spotify, Telegram, Instagram, YouTube, Ivoox, Podcast de Apple, Google Podcast.

Señor mío y Dios mío. Creo firmemente que estás aquí; que me ves; que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracias para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada; San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda, interceded por mí. Alegra de cristo ha resucitado.

Casio modelo m24

No sé si te has fijado alguna vez en el reloj que lleva el Papa. Es un casio modelo m24 en la versión más básica que es la 7 v2. Es un reloj analógico que ya no se vende y que no tiene ni luz en la tapa. La tiene como puesta a presión y lleva una pila que dura dos años. O sea que es uno de esos relojes que nos regalaban cuando éramos pequeñitos y que duran toda la vida. Y que el Papa en esa austeridad que le caracteriza, pues es el que él que lleva. No creo que lo lleve por publicidad porque ya a Casio le interesaría mucho más que llevara algún modelo de estos supersónicos que venden ahora, tipo del Papel Watch o algunas cosas de esas. Pero es de los que teníamos. Cuando éramos pequeños te lo regalaban y te los ponías, tan contento y ese día iba al cole y te pasabas el día entero diciendo: “Oye, pregúntame qué hora es”. Pero claro, cuando no tenía reloj y te preguntaban qué hora era, aquello era un poco… era un poquito humillante. Y entonces creo que fue cuando se puso de moda esa respuesta un poquito chulesca de decir son las carne y hueso con pellej. Te preguntaban, te mirabas la muñeca con aire de importancia, te levantabas así un poquito la manga y después de mirar el hueco donde tendría que haber estado el reloj que no tenías, contestabas las carne y hueso con pellejo. Que es eso,  que es justo eso lo que ves cuando miras la muñeca o cualquier parte del cuerpo: pellejo carne y debajo el hueso.

Un Jesús de carne y hueso

Yo creo que si a Jesús resucitado le hubieran preguntado qué ahora era, también tú Señor podrías haberte mirado la muñeca y haber contestado, si no fuera porque es un poco maleducado, “son las carne y hueso con pellejo”,  que es lo que tú veías y también lo que mostrabas a los apóstoles que te creían un fantasma. ¿No es impresionante pensar que Cristo resucitado tiene carne hueso y pellejo? El evangelio nos lo dice muy claramente. Que tu Señor te apareciste a los apóstoles, seguramente en el cenáculo en el lugar de la última cena, donde estaban escuchando el relato de los discípulos de Emaús que acababan de regresar corriendo después de haberse encontrado con Cristo. Se lo estaban contando y entonces te presentaste en medio de ellos, les saludas diciendo paz a vosotros y los discípulos se morían de miedo porque pensaban que eras un fantasma. (radiomusical.com) Yo te imagino soltando una carcajada y con una sonrisa en los labios les decías pero bueno ¿por qué e os asustéis? ¿Por qué estáis dudando? Mirad mis manos y mis pies. Sí soy yo en persona, palpable. Y dados cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos.

Una duda comprensible

Se entiende que dudaran Jesús. Porque era demasiado bonito para ser verdad. Pero en este caso es demasiado bonito y es también verdad. Tú, Señor, has resucitado de verdad. Cristo ha resucitado y, además, ha resucitado con su carne, con sus huesos, con su pellejo, en un cuerpo glorioso, un cuerpo maravilloso, un cuerpo luminoso, un cuerpo capaz de atravesar las paredes, de trasladarse de un lugar a otro sin limitaciones de espacio o de tiempo; pero cuerpo de verdad. Y es un notición porque claro lo del cuerpo significa que la carne, el cuerpo, o sea tu cuerpo y mi cuerpo es el lugar donde habita la fuerza del resucitado. O sea no es como si te vas a Corea por ejemplo y dices me voy a aprender cuatro palabritas en coreano para que se enteren estos pobres. Y luego me olvido. Es más como si el Señor dijera “voy a hacer del coreano mi lengua materna”. O sea lo voy a hacer mío, me lo quedo, como algo mío.  La carne no es, por así decir, un receptáculo temporal del Hijo de Dios sino que será su lengua materna a partir de ahora. Cristo vivirá, Cristo resucitado vivirá y sigue viviendo. Se expresa y ama con su carne el poder del Padre y el consentimiento del hijo por la acción del Espíritu Santo, resucita a Cristo. Y entonces dice el catecismo que la humanidad de Cristo y su cuerpo se introducen de manera perfecta en la Trinidad. Cristo sigue con su cuerpo y por eso ahora nuestro amor a él es, por así decir, cuerpo a cuerpo. No podemos amar a Cristo sin lo corporal ,porque él es carne y hueso con pellejo. Lo mismo que somos nosotros. Sólo que  el suyo es un cuerpo glorioso. Por eso se entiende claro que cuando quiere darnos su gracia, su vida, como él es carne, utilice pan, vino, agua, aceite, cosas materiales que yo puedo oler, saborear, sentir, palpar. Por eso se entiende también que los cristianos de todos los tiempos cuando han buscado la forma de amar a Cristo han cantado, han pintado cuadros maravillosos, han construido catedrales o han besado una imagen o un crucifijo. O han puesto una flor en la escultura de la Virgen. Es que somos cuerpo. Andamos con nuestro cuerpo y por eso creemos en la resurrección de nuestra carne, de nuestra propia carne.

¡Cristo, venga un abrazo!

Y esperamos que el cielo no solo será contemplarte Señor; sino que podremos darte un abrazo. Podremos ver tus ojos, besar tus manos, reír contigo tomar, algo juntos. Porque el cielo  es un banquete de bodas como tú señor has dicho tantas veces en las parábolas. O sea que eso de la carne de verdad da muchísimo juego. Es lo que explica por ejemplo que a los cristianos nos encantan las comidas -no sé a ti pero a mí me encanta tomar el aperitivo a la salida de misa-. Ees lo que explica que los monjes en esa vida retirada que hacen en sus monasterios sin embargo hagan unos licores impresionantes.Oo que las monjas sin embargo a pesar de una vida tan austera que tienen hagan unos dulces de chuparse los dedos. E que amamos a Cristo con nuestro gusto. San Pablo dice que “ya vaís hacerlo todo para la gloria de Dios:  comer y beber de manera gloriosa”. Tú Señor te ríes y después les enseñan las manos y los pies y les dices que no eres un fantasma,  que tienes carne y hueso. Y a continuación les pides algo de comer y te dan un trozo de pez asado y lo comes. ¡Qué corporal eres Señor ¡Qué gusto verte así! Incluso después de resucitar. ¡Qué gozada pensar que en el cielo seremos también cuerpo y alma al final de los tiempos! Poor eso el amor a Diós, tu amo, el amor a ti Señor siempre es muy material, muy corporal. Yo te amo ofreciéndote mis rodillas, repitiendo oraciones que son oraciones que llevo en el corazón;  pero la repito, una y otra vez,  con la lengua. Además pues mientras toco con mis dedos las bolitas del rosario, un rosario que beso después de cada parte, nuestro amor está hecho de besos, de velas, de cantos, de comidas, de detalles, de servicio. Porque como canta Laura Pausini no somos ángeles, no nos caímos del cielo. Somos carne. Nacimos en la tierra con un cuerpo material y tú Señor has querido vivir morir y resucitar con ese cuerpo. Y sigues vivo para siempre y habitas en la trinidad con tu mismo cuerpo. El mismo que fue engendrado en el en el seno de nuestra madre María. Pero ahora cuerpo glorioso, maravillosamente transfigurado por la fuerza de la resurrección. Por eso Señor le pido -y ojalá que tú también mientras me oyes en esta semana de Pascua, le pidas al señor- que le amemos mucho y que le amemos mucho con nuestra carne, con nuestras obras, con los gestos concretos. Que nuestro amor, mi amor a ti Señor no puede ser un sentimiento bajo una especie de atmósfera etérea. O unos pensamientos elevados que luego no se materializan en nada. Como si yo fuera un espíritu puro. Como si fuera un ángel. Como si no tuviera carne.

Un amor con obras

Tú Señor tiene es carne y esperas de mí obras concretas. Yyo tengo carne y no puedo amar sino obras concretas. Por eso San Josémaría siempre hablaba de materializar la vida espiritual. Y de como hay un materialismo cristiano que se enfrenta y que siempre se ha enfrentadoFfrancisco en una de las homilías, allí la casa de Santa Marta,  decía precisamente eso. Que nuestro amor cristiano tiene que ser concreto. Que no puede ser superficial como el de una telenovela. Y nos prevenía el Papa diciendo que las ideologías que tratan de desencarnar a Cristo ya la Iglesia pues nos llevan a un espiritualismo falso. Que tuviéramos mucho cuidado con esa manera de concebir nuestra vida cristiana. ¡Qué gusto Señor verte corporal! ¡Qué gusto contemplar en el evangelio hoy tus manos y tus pies con esas heridas de las cuales ya no brota sangre, sino luz! ¡Qué gusto saber que yo podré besarte, que también yo seré carne al final de los tiempos! Señor te doy gracias por esta oración te doy gracias por presentarte ante nosotros en el evangelio con esta claridad. Gracias Sñor porque no eres un fantasma. Gracias Señor porque hace surgir en mi corazón propósitos concretos de servicio para encarnar mi amor. Afectos reales en mi corazón muy humano, inspiraciones que vienen de tu espíritu pero que están llevados, están llamados a transformar mi vida.

Final, final

Gacias Señor por esos propósitos afectos e inspiraciones que me comunicas en este rato de oración. Tte pido ayuda para eso, para que no se queden solamente en cosas etéreas. Para poder encarnar mi amor en detalles muy concretos de amor a ti y de servicio al prójimo. Madre mía inmaculada, que esta semana en que no se te cae la sonrisa de los labios;  San José,  mi padre y señor que te habrás encontrado con Cristo el sábado santo cuando descendió y ahora estás disfrutando con él en el cielo; Ängel de mi guarda, tú que no tienes cuerpo y a veces creo que quizá te doy un poco de envidia porque como no tienes cuerpo tampoco puedes comulgar; a ti también ángel te pido: intercede por mí.


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