Fruto de andar siguiendo, o tratando de seguir, los caminos de Dios, comparto estos tres textos que he escrito a lo largo de los últimos quince años, a los que de manera atrevida he denominado poemas. Gracias por leerlos.
MARÍA
Abrazada al madero
Llora culpas ajenas.
El círculo se ha cerrado
Y su ilusión se ha desvanecido.
De que el niño,
Que ayer jugaba entre maderas,
Hoy pudiera escapar de su destino
De clavos y monedas.
Abrazada al madero
Ella piensa en las otras.
Madres de hijos
Bienaventurados.
COMUNIÓN
Rozas mis labios.
Un hálito de vida me turba.
Habitas en mi boca,
Lo eterno se esparce.
¿Qué pretendes?
¿A quién le hablas?
Hombre nuevo.
Hombre viejo.
El valor y el miedo,
El alba y el ocaso,
Se hermanan en el tiempo
Ante mí.
Contemplándote a ti.
Un trozo de pan,
Una copa de vino,
Una callada mirada de amor.
¿Soy digno?
En silencio me abrazas.
Pródigo de amor.
SER
Dios es la exhalación de una brisa que te abraza.
La gota de un rayo de sol
Que penetra entre las sombras.
Dios es esa caricia que alimenta e ilumina
Los frutos de tus lágrimas, de tus sonrisas.
Dios son esos ojos que miran con el alma.
Dios es un corazón que late por todos
E irriga amor para todos.
Dios es un amor que no se cansa ni descansa.
Dios es un padre que ama llamarnos Hijos.
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2 comentarios
Hermosos poemas, Carlos. Puedo sentir lo que describes de María el Viernes Santo, y también la Eucaristía que tanto extraño, a pesar de recibir con amor la Comunión Espiritual. Gracias por compartirlas!!
Gracias mil x compartirlos. Tiernos y sencillos…justos al corazón.