La villa medieval de Óbidos es una de las más pintorescas y mejor conservadas de Portugal. Ubicada a 86 kilómetros de Lisboa y a unos 240 kilómetros de Oporto, sobre un terreno elevado cerca de la costa atlántica, debido a su particular estructura y su belleza han propiciado su inclusión en las siete maravillas de Portugal.
Si bien toda la belleza del poblado nos daba muchas ganas de conocerlo, no era lo que más nos tentaba a ir. Sabíamos que la celebración de Semana Santa era especial y queríamos vivirla.
Breve historia de Óbidos
Su nombre deriva del latín oppidum, que significa ciudad amurallada. Las icónicas murallas de su centro histórico, aunque no es la única ciudad amurallada del país, la lleva a sobresalir por su magnitud y presentación.
En 1148 Óbidos fue reconstruida y embellecida tras la reconquista de la ciudad al dominio árabe. Esta batalla inspiró al poeta Luis Vaz de Camoes a escribir el poema épico La Batalla de Orique en Os Lusíadas.
Caminar por su casco histórico no ha cambiado en nada en 1000 años, ya que solo se escuchan los cantos de los pájaros en lugar del ruido de los automóviles típico de muchas ciudades. El simple hecho de caminar por sus calles despierta sensaciones. Es imposible no admirarse al pasar junto a las flores de cada balcón, por cada casa bañada de colores azules y amarillos, por sus calles rebosantes de arquitectónica gótica, renacentista y barroca.
Tal fue su hermoso impacto, que incluso el rey Dinis se la regaló a su esposa, la reina Isabel, en 1282, pasando a formar parte de la Casa das Rainhas (Patrimonio de las Reinas), quienes lo mejoraron y enriquecieron a lo largo de las distintas dinastías. Esta es una de las principales razones de la alta concentración de iglesias en este pequeño lugar. Esta tradición de reinas de Portugal dejando sus huellas en la ciudad es una tradición que perduró hasta el año 1833.


Templos
Óbidos es también hogar de un gran espíritu religioso, expresado en sus iglesias y santuarios, que destacan por su arquitectura. Con un fuerte significado histórico incluyen la iglesia matriz de Santa María o la Iglesia de São Pedro, ambas con un aire real presente desde el ingreso.
Hay iglesias que capturan la atención al detalle del barroco en diferentes escalas, como la iglesia de São Tiago, la iglesia de la Misericordia o la igreja de Nossa Senhora de Monserrate (iglesia de Nuestra Señora de Monserrate).
Otras cautivadoras mezclas medievales y góticas, como la capilla de São Martinho, y no puedo dejar de mencionar el increíblemente hermoso Santuario del Senhor Jesús da Pedra.
Estas iglesias son solo algunos de los lugares que merecen una visita.









Historia de la Semana Santa
La Pascua de Resurrección (Páscoa) es una de las fiestas más importantes del año en Portugal, solo superada por la Navidad, pero se celebra con más pasión y celo religioso.
Óbidos durante estos días se viste de púrpura, simbolizando la humildad, la penitencia y el duelo por el sufrimiento de Jesús en la cruz en Jerusalén.
Las celebraciones de Semana Santa incluyen una procesión de antorchas y durante el día se recrean los últimos momentos de Cristo, donde uno de los feligreses hace las veces de Cristo con una corona de espinas, llevando una cruz y rodeada de soldados romanos vestidos de gala.
Todo comienza con la procesión penitencial seglar de la Tercera Orden de San Francisco, comúnmente conocida como la “procesión de los niños”, preparando el camino interior para la Cuaresma.
En este acto religioso se pasean nueve andas exuberantemente decoradas con flores, donde se exhiben algunos de los principales santos de la devoción franciscana (casi todas estas imágenes datan de 1849). Es una manifestación religiosa de profundas raíces y en la que, una vez más, se expresa la invitación de san Francisco de Asís a la participación de los cristianos en una comunidad desprovista de valores superfluos, especialmente en un período de recogimiento como es la Cuaresma.
El Domingo de Ramos, en un entorno de olivos, tiene lugar la majestuosa procesión del Señor Jesús dos Passos, que recorre unas sinuosas calles fuera y dentro de las murallas de Óbidos deteniéndose junto a pequeños memoriales en Passos de la Pasión, que culminan en la iglesia de la Misericordia, donde generalmente se encuentra un calvario.
Esta procesión la abre una figura tradicional, el “gafaú”, que camina descalzo, con la cabeza envuelta en un paño y portando un instrumento musical, conocido como el “serpentão”. Esta figura representa al verdugo, que camina a la cabeza del cortejo que acompaña al condenado, anunciando a la multitud que su acercamiento es muy pronto.
El Auto do Descimento da Cruz culmina con la emotiva procesión del Entierro del Señor, realizada sin ningún tipo de iluminación, salvo las antorchas que arden en las manos de los jóvenes que se sitúan en puntos clave del recorrido procesional. Esta ceremonia no está determinada por el Misal Romano. Fue establecida en Portugal por la devoción de los fieles en el siglo XV y principios del siglo XVI. Como manifestación cultural se considera el punto culminante de las ceremonias.
El Domingo de Resurrección tiene lugar la Procesión Eucarística, con representaciones de las parroquias y sus lugares, y en la que, en los años sesenta, se abrió con las andas del Señor Resucitado, magnífica imagen que data del siglo XVII y que se veneraba en la iglesia de San Tiago do Castelo.
Es típico que las familias se deleiten con la Pascua de folar, un pan tradicional de Pascua con variaciones regionales, que puede ser dulce o salado. A menudo se sirve con un huevo duro para representar la resurrección y una cruz en el pan que simboliza la crucifixión.





La visita
Llegando a las afueras de las murallas de Óbidos, comenzamos a escuchar campanas. La ciudad no es muy grande, por lo que de inmediato entendimos que habíamos llegado justo al inicio de una procesión.
Cruzamos la muralla y nos encontramos con un grupo de residentes en la puerta de un templo.
Precisamente estaba comenzando “el recorrido de las siete iglesias”, costumbre que se tiene en muchos países. Durante esta procesión se reza, reflexiona y medita sobre la Pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Sin conocer la costumbre de Óbidos, comenzamos a seguir la procesión, en oración.
A poco de comenzar a caminar notamos la presencia de “soldados romanos”. Poco más adelante grupos de jóvenes tocaban canciones tristes en sus instrumentos. De a poco nos íbamos adentrando en la Pasión de nuestro Señor.
No habíamos pasado por más de dos o tres de los siete templos que visitaríamos, cuando divisamos al verdugo y a nuestro Señor doliente, llevando la cruz. Por supuesto que eran feligreses como nosotros representando estas figuras, pero estas personas lo hacían con un realismo poco usual. Realmente uno creía que quien allí estaba era nuestro Señor.
Esta presencia nos llevó realmente a situarnos en la Pasión de nuestro Señor. Apenas podíamos hacer otra cosa que pedir perdón por todos los errores cometidos y agradecer a Jesús por salvarnos.
Terminamos el recorrido. Estábamos entre compungidos y extasiados pero en paz. Fue una celebración realmente impresionante y muy sentida.
Tips de viajero:
- Durante la Semana Santa las celebraciones se repiten a lo largo del día y de los días. Todas las procesiones son bonitas y muy sentidas.
- Prueben “la bullabesa” elaborada con pescado de la Laguna de Óbidos. Acompañen su comida con los vinos de la comarca del Oeste. Y por último no puede faltar la famosa Ginjinha de Óbidos (aguardiente de cereza agria), que se puede disfrutar en varios lugares, preferiblemente bebido en una pequeña taza de chocolate.
- Lleguen hasta Foz do Arelho, si pueden al atardecer y verán al sol ocultarse entre la laguna de Óbidos y el Mar, allí pueden probar los mariscos y pescado fresco.
Información complementada desde el libro, “Semana Santa en Óbidos – Colección y Recortes de Periódicos de Albino Castro e Sousa” – Carlos Orlando Rodrigues.
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