Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 126 (VERSÍCULOS 1-6)
1 Canto de peregrinación.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
2 nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones.
Hasta los mismos paganos decían:
«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!».
3 ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!
4 ¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
5 Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.
6 El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas.
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Ma. Teresa Vargas Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 126
El tono de este poema -como el del Salmo 85- refleja elocuentemente la situación espiritual de los israelitas al término del exilio. El edicto de Ciro (538 a. C.), que autorizó la vuelta de los cautivos a la patria, había provocado un inesperado cambio político y era motivo de la más intensa alegría. Pero al mismo tiempo, la restauración nacional se realizaba en medio de muchas dificultades, y los vaticinios proféticos (Is. 40 – 55) no acababan de cumplirse plenamente. Por eso Israel pide al Señor que cambie la suerte de Sión (v. 4), para que la fatigosa siembra se transforme en una gozosa cosecha (vs. 5-6).
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
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