Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 125 (VERSÍCULOS 1-5)
1 Canto de peregrinación.
Los que confían en el Señor
son como el monte Sión,
que permanece inconmovible para siempre.
2 Jerusalén está rodeada de montañas:
así rodea el Señor a su pueblo,
desde ahora y para siempre.
3 No permanecerá el cetro de los malvados
sobre la herencia de los justos;
no sea que también los justos
inclinen sus manos a la maldad.
4 Colma de bienes, Señor,
a los buenos y a los rectos de corazón.
5 ¡Que el Señor haga ir con los malvados
a los que se desvían por camino tortuosos!
¡Paz a Israel!
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Jason Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 125
El espectáculo de la Ciudad santa, protegida por un cerco de montañas, suscita la actitud de profunda confianza en Dios, que se refleja en este Salmo. La herencia de los justos (v. 3) es la tierra de Canaán, distribuida entre las tribus de Israel, por medio de un sorteo, en tiempos de Josué (18. 10-11). El cetro de los malvados -es decir, la dominación extranjera- pesa como una amenaza sobre ese territorio- pero la protección divina es una prenda de seguridad para sus fieles (v. 2).
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
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